{"id":2167,"date":"2026-03-25T18:22:38","date_gmt":"2026-03-25T18:22:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.amaonline.eus\/?p=2167"},"modified":"2026-03-25T18:22:41","modified_gmt":"2026-03-25T18:22:41","slug":"utopias-en-disputa-territorio-comunidad-y-autogobierno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.amaonline.eus\/es\/utopias-en-disputa-territorio-comunidad-y-autogobierno\/","title":{"rendered":"Utop\u00edas en disputa: territorio, comunidad y autogobierno\u00a0"},"content":{"rendered":"\n<p>Releo las notas que dej\u00e9 caer, casi con urgencia, en el cuaderno nuevo que estren\u00e9 el d\u00eda que visit\u00e9 la exposici\u00f3n de Marwa Arsanios. Las palabras a\u00fan conservan la vibraci\u00f3n de aquel momento: \u00abActivar distintas estrategias para comunalizar la tierra. Acabar con la propiedad privada y colonialista del suelo. Desde lo b\u00e9lico hasta lo art\u00edstico; desde la ocupaci\u00f3n de espacios en disputa a trav\u00e9s de la agroecolog\u00eda, hasta la creaci\u00f3n de leyes que permitan comunalizar el uso y la propiedad del suelo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Al releerlas, siento que no son simples apuntes, sino una suerte de latido. Sal\u00ed de aquella sala con la certeza \u2014casi inc\u00f3moda por su claridad\u2014 de que el origen de casi todos los conflictos, de muchas heridas que atraviesan nuestro presente, se condensa en esa pugna antigua y persistente: la lucha por la tierra. La necesidad elemental de un pedazo de suelo donde arraigar la vida en com\u00fan. El anhelo de un espacio que pueda ser habitado, cuidado y gestionado colectivamente. Porque, en el fondo, quiz\u00e1 todo se reduzca a eso: a la posibilidad de echar ra\u00edces sin pedir permiso y de sostener la vida junto a otras, sobre una tierra que no sea de nadie y, que al mismo tiempo pueda ser de todas.<\/p>\n\n\n\n<p>En <a href=\"https:\/\/www.nodo50.org\/gpm\/Einstein\/Grundrisse_Tomo_I.pdf\"><em>Grundrisse. Elementos fundamentales para la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em><\/a>, Karl Marx advert\u00eda que la naturaleza no alumbra, de un lado, a propietarios de dinero y mercanc\u00edas y, del otro, a seres humanos despojados de todo salvo de su propia fuerza de trabajo. Esa fractura no brota de ninguna ley eterna ni de un orden natural inmutable; es la cicatriz de un proceso hist\u00f3rico, el resultado de revoluciones econ\u00f3micas sucesivas y de la lenta desaparici\u00f3n de formas m\u00e1s antiguas de producci\u00f3n y de vida en com\u00fan. Es en la evoluci\u00f3n de la propiedad del suelo \u2014y otros bienes\u2014, y m\u00e1s precisamente, en la expropiaci\u00f3n de los bienes comunales y en la persecuci\u00f3n de las estructuras sociales que los sosten\u00edan, donde puede leerse la victoria del capitalismo. Los comunes -el suelo compartido, los bosques y montes comunales, las aguas vecinales, etc.- han sido durante siglos el campo de batalla de un sistema que ha ido privatizando lo que antes era v\u00ednculo y sustento colectivo.<\/p>\n\n\n\n<p>El capitalismo no emergi\u00f3 como una simple evoluci\u00f3n, sino como una irrupci\u00f3n que desmantel\u00f3 sociedades articuladas en torno a la propiedad comunal y al trabajo cooperativo, muchas de ellas enlazadas por vastas redes de intercambio. Antes de la colonizaci\u00f3n, la cooperaci\u00f3n era norma desde las orillas del \u00cdndico hasta las alturas andinas: basta recordar el Ayllu en Bolivia y Per\u00fa, o las formas comunales africanas que a\u00fan laten en el siglo XXI. Tambi\u00e9n en Europa existieron sociedades sostenidas por el uso colectivo de la tierra y por pr\u00e1cticas comunales que, en su fricci\u00f3n cotidiana con el poder feudal, ensayaron modelos in\u00e9ditos de colaboraci\u00f3n, como los impulsados por movimientos her\u00e9ticos \u2014<a href=\"https:\/\/historia.nationalgeographic.com.es\/a\/cataros-los-herejes-exterminados-por-la-inquisicion_18657\">c\u00e1taros<\/a>, <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Valdense\">valdenses<\/a>\u2014 que imaginaron otras maneras de habitar lo com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>No es casual que para imponerse el capitalismo necesitara desplegar una violencia devastadora: la persecuci\u00f3n, el disciplinamiento de los cuerpos, el exterminio de miles de mujeres durante los siglos de caza de brujas. Como sostiene <a href=\"https:\/\/marxfemconference.com\/es\/ponentes\/silvia-federici\/\">Silvia Federici<\/a> en<a href=\"https:\/\/traficantes.net\/sites\/default\/files\/pdfs\/TDS_map49_federici_web_0.pdf\"><em>El patriarcado del salario. Cr\u00edticas feministas al Marxismo<\/em><\/a><em>,<\/em> \u00abLejos de ser un motor de progreso, el desarrollo del capitalismo fue la contrarrevoluci\u00f3n que destruy\u00f3 las nuevas formas de comunalismo surgidas en el enfrentamiento y de aquellas presentes en los se\u00f1or\u00edos feudales, basadas en el uso compartido de los comunes\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En la exposici\u00f3n de Marwa Arsanios, las piezas audiovisuales no se limitan a documentar: proponen. Cada una abre una grieta en la idea hegem\u00f3nica de propiedad y ensaya, desde territorios en conflicto, otras formas posibles de habitar la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>El primer video avanza con una cadencia lenta, casi geol\u00f3gica. La c\u00e1mara se demora en las monta\u00f1as, en la textura del suelo, en la respiraci\u00f3n del paisaje. Una voz en <em>off<\/em> femenina, atraviesa las im\u00e1genes. Por momentos parece que fuera la propia monta\u00f1a la que habla, como si <em>la verdad<\/em> brotar\u00e1 de la roca. El mensaje es sencillo y radical: podr\u00edamos vivir y habitar de otras formas, porque esta tierra es de todas y no es de nadie.<\/p>\n\n\n\n<p>En el Kurdist\u00e1n, donde la posibilidad de la autodeterminaci\u00f3n sigue siendo una cuesti\u00f3n pendiente, la tierra no es una abstracci\u00f3n te\u00f3rica sino una herida abierta. Marwa nos explicaba c\u00f3mo \u00abel suelo, la tierra y el paisaje son elementos que se sit\u00faan en el centro de la ideolog\u00eda kurda\u00bb, y en esa primera pieza se percibe el peso de un sufrimiento hist\u00f3rico donde el territorio es memoria, pero sobre todo, campo de disputa.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin recurrir al formato cl\u00e1sico del documental, los dos primeros trabajos de la muestra tienen algo de gesto pedag\u00f3gico. Si el primero articula la cosmovisi\u00f3n del Movimiento de Mujeres Aut\u00f3nomas del Kurdist\u00e1n a trav\u00e9s del paisaje, el segundo pone rostro y voz a esa teor\u00eda. Escuchamos a mujeres que han decidido, como explicaba la propia artista, \u00abvivir de otra manera, pero muy conscientemente, produciendo otro tipo de habitat\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda pieza se sit\u00faa en Jinwar, una aldea levantada y habitada por mujeres en el Kurdist\u00e1n sirio. En kurmanji, <em>jinwar<\/em> significa \u2018tierra de mujeres\u2019, y el proyecto se inspira en <a href=\"https:\/\/jineoloji.eu\/es\/category\/fondamentos-de-la-jineoloji\/\">la jineoloj\u00ee<\/a>, la ciencia de las mujeres formulada por <a href=\"https:\/\/jineoloji.eu\/es\/una-propuesta-de-abdullah-ocalan-jineoloji-la-ciencia-de-las-mujeres\/\">Abdullah \u00d6calan<\/a>, que imagina una sociedad libre de patriarcado. Desde 2018, mujeres y ni\u00f1es viven all\u00ed en comunidad, organizadas en torno a pr\u00e1cticas agroecol\u00f3gicas y formas de autogesti\u00f3n. Treinta viviendas, tierras de cultivo, una escuela, una granja y una panader\u00eda componen este oasis que funciona, a la vez, como refugio y como declaraci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Jinwar se encuentra en el noreste de Siria, en la regi\u00f3n conocida como <a href=\"https:\/\/rojavaazadimadrid.org\/te-llevo-a-la-ciudad-donde-solo-viven-mujeres\/\">Rojava<\/a>, cerca de zonas ocupadas por el gobierno de Erdo\u011fan. En ese territorio convulso, grupos armados respaldados por Turqu\u00eda han atacado repetidamente ciudades y pueblos, forzando nuevos desplazamientos y prolongando un ciclo de violencia que no se ha cerrado desde la irrupci\u00f3n del autodenominado Estado Isl\u00e1mico. En ese contexto, la experiencia de Jinwar adquiere un espesor particular: es una utop\u00eda que no espera tiempos mejores, sino que se construye en medio del conflicto.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el apoyo de autoridades locales y organizaciones humanitarias, un grupo de mujeres comenz\u00f3 a levantar la aldea buscando crear un espacio seguro. Pero el proyecto va m\u00e1s all\u00e1 de la protecci\u00f3n. Jinwar quiere demostrar que es posible organizar la vida sin una figura central de poder. Las asambleas son abiertas; las decisiones, colectivas. No hay liderazgo unipersonal, sino una pr\u00e1ctica democr\u00e1tica cotidiana que ensaya, en peque\u00f1o, otro modelo de sociedad. En Jiwar la utop\u00eda se construye, a pesar \u2014o como respuesta\u2014 del conflicto b\u00e9lico y la lucha por la tierra. Es una anomal\u00eda deliberada: una comunidad que encarna, aqu\u00ed y ahora, la igualdad que proclama. Tal vez esa sea la lecci\u00f3n m\u00e1s insistente de la exposici\u00f3n: la lucha no solo consiste en crear las condiciones que permitan la utop\u00eda, sino en encarnarlas. No aplazar la utop\u00eda, sino practicarla. Convertir el deseo pol\u00edtico en forma de vida presente, como una pr\u00e1ctica casi especulativa o una pol\u00edtica prefigurativa.<\/p>\n\n\n\n<p>En Tipi Kooperatiba llevamos m\u00e1s de una d\u00e9cada intentando abrir peque\u00f1as grietas en la forma en que se gestiona lo p\u00fablico y lo com\u00fan. No hablamos de grandes proclamas, sino de procesos concretos: desde el urbanismo y la gobernanza local trabajamos para que las propias vecinas y los agentes del territorio puedan sentarse a pensar, negociar y decidir sobre aquello que necesitan, y sobre c\u00f3mo organizar los recursos para hacerlo posible. La pregunta es sencilla y, al mismo tiempo, profundamente pol\u00edtica: \u00bfqui\u00e9n decide sobre lo que es de todas?<\/p>\n\n\n\n<p>En la exposici\u00f3n <em>La tierra no ser\u00e1 pose\u00edda<\/em> encontr\u00e9, sobre todo, un eco de ese empe\u00f1o. Un hilo conductor que conecta con una l\u00ednea de trabajo que desde hace a\u00f1os tratamos de impulsar: la colaboraci\u00f3n p\u00fablico-comunitaria.<\/p>\n\n\n\n<p>La Colaboraci\u00f3n P\u00fablico Comunitaria no es una consigna, sino una arquitectura institucional que busca democratizar la gesti\u00f3n y, en algunos casos, la titularidad de bienes y recursos. Se concreta en f\u00f3rmulas diversas, pero comparte un principio: la cooperaci\u00f3n entre sociedad civil organizada \u2014comunidades, asociaciones, cooperativas\u2014 y administraci\u00f3n p\u00fablica para gobernar y gestionar de forma compartida servicios y bienes colectivos. No se trata de sustituir al Estado ni de delegarlo todo en la comunidad, sino de construir una alianza que ponga el bien com\u00fan en el centro.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta f\u00f3rmula, heredera en parte de sistemas comunales que han funcionado durante siglos en distintos pueblos del mundo, vive hoy un renovado impulso. Muchas de estas experiencias surgen como respuesta a la crisis ecosocial y a la necesidad de ensayar marcos institucionales m\u00e1s compatibles con los l\u00edmites ambientales. Municipios y territorios diversos est\u00e1n experimentando con innovaciones democr\u00e1ticas para gestionar de manera cooperativa \u00e1mbitos tan esenciales como el agua, la energ\u00eda, la vivienda, los cuidados, la alimentaci\u00f3n o los espacios urbanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el sector agroalimentario hasta las comunidades energ\u00e9ticas, pasando por servicios como la vivienda o los cuidados, la colaboraci\u00f3n p\u00fablico-comunitaria demuestra que es posible gestionar lo colectivo al margen de la l\u00f3gica estrictamente mercantil. Y no solo como alternativa \u00e9tica, sino como modelo eficaz: genera impactos sociales, ambientales e incluso econ\u00f3micos que resultan imprescindibles en el presente y estrat\u00e9gicos de cara al futuro.<\/p>\n\n\n\n<p>No hace falta viajar lejos para encontrar ejemplos concretos de esta forma de hacer pol\u00edtica. En Hernani, el proyecto<a href=\"https:\/\/hernaniburujabe.eus\/es\/\"> Hernani Burujabe<\/a> se ha convertido en un laboratorio de soberan\u00eda local. La premisa es clara: planificar y gestionar desde el municipio aquellos \u00e1mbitos estrat\u00e9gicos para la vida &#8211;<a href=\"https:\/\/hernaniburujabe.eus\/es\/proyectos\/\">la vivienda, la energ\u00eda, los cuidados, etc<\/a>&#8211; y hacerlo a trav\u00e9s de mesas sectoriales donde se sientan el v\u00e9rtice p\u00fablico, el tejido econ\u00f3mico-cooperativo y la ciudadan\u00eda organizada. Es en ese espacio compartido donde se dise\u00f1an los proyectos, se asignan los recursos y se decide la orientaci\u00f3n econ\u00f3mica de cada sector. No se trata s\u00f3lo de coordinar actores, sino de redistribuir poder. A medida que se consolidan estas din\u00e1micas, el municipio gana soberan\u00eda frente a las inercias del mercado \u00ablibre\u00bb y promueve cooperativas que responden directamente a las necesidades de sus habitantes. La soberan\u00eda, aqu\u00ed, no es un lema abstracto, sino una pr\u00e1ctica administrativa y cotidiana.<\/p>\n\n\n\n<p>En Galicia, persisten formas comunales que hunden sus ra\u00edces en siglos de historia. Los montes vecinales en mano com\u00fan y tra\u00eddas de agua gestionadas por parroquias siguen siendo estructuras vivas de autogobierno rural. <a href=\"https:\/\/montesdecouso.gal\/\">La Comunidade de Montes de Couso<\/a>, en la provincia de Vigo, es uno de los casos m\u00e1s paradigm\u00e1ticos entre las m\u00e1s de 3.000 comunidades de montes existentes en Galicia. Tras recuperar la gesti\u00f3n vecinal del monte en 1984, inici\u00f3 en 2008 una apuesta decidida por su multifuncionalidad: producci\u00f3n forestal sostenible, dinamizaci\u00f3n cultural, proyectos ambientales y sociales. Todos los beneficios se reinvierten en el territorio. Y no solo en t\u00e9rminos econ\u00f3micos. En los \u00faltimos a\u00f1os,<a href=\"https:\/\/concomitentes.org\/concomitancias\/monte-comun\/\"> la comunidad ha colaborado con agentes culturales y artistas para repensar colectivamente qu\u00e9 monte desean y necesitan<\/a>. As\u00ed, el com\u00fan deja de ser una reliquia jur\u00eddica del pasado para convertirse en un espacio de imaginaci\u00f3n pol\u00edtica. Entre asambleas, reforestaciones y proyectos culturales, el monte vuelve a ser lo que siempre fue: un lugar donde la comunidad se reconoce y se organiza.<\/p>\n\n\n\n<p>El modelo p\u00fablico-comunitario ofrece un marco real para la reapropiaci\u00f3n democr\u00e1tica de los bienes comunes y abre la puerta a otra pol\u00edtica econ\u00f3mica, basada en la soberan\u00eda colectiva sobre recursos b\u00e1sicos.<\/p>\n\n\n\n<p>La polit\u00f3loga <a href=\"https:\/\/www.elsaltodiario.com\/saltamontes\/elinor-ostrom\">Elinor Ostrom<\/a>, Premio Nobel de Econom\u00eda en 2009, aport\u00f3 una base emp\u00edrica s\u00f3lida a esta intuici\u00f3n. En<a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/governingcommons0000ostr\"> Governing the Commons (El gobierno de los bienes comunales)<\/a>, analiz\u00f3 experiencias de gesti\u00f3n comunitaria en contextos tan diversos como Suiza, Jap\u00f3n, Espa\u00f1a, Turqu\u00eda, Filipinas, Canad\u00e1 o Sri Lanka. Su conclusi\u00f3n cuestion\u00f3 el dogma de que solo la privatizaci\u00f3n o el control estatal centralizado garantizan la buena gesti\u00f3n: cuando las comunidades usuarias pueden dise\u00f1ar sus propias reglas, establecer mecanismos de seguimiento y control y participar en estructuras de gobierno transparentes, la gesti\u00f3n de recursos comunes \u2014pesquer\u00edas, acu\u00edferos, pastos o bosques\u2014 puede ser no solo sostenible, sino m\u00e1s eficaz.<\/p>\n\n\n\n<p>Los valores que atraviesan la colaboraci\u00f3n p\u00fablico-comunitaria son claros: primar el bien com\u00fan frente al beneficio econ\u00f3mico y apostar por la justicia social a trav\u00e9s de la acci\u00f3n colectiva. En un contexto b\u00e9lico, de emergencia clim\u00e1tica y de creciente desigualdad, repensar la gobernanza de los bienes y servicios b\u00e1sicos ya no es una opci\u00f3n te\u00f3rica. Es una urgencia pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Las comunas que resisten en territorios en disputa y las pr\u00e1cticas de colaboraci\u00f3n p\u00fablico-comunitaria que hoy ensayan nuevas formas de gobernanza, laten una misma intuici\u00f3n: la tierra \u2014y, con ella, los bienes que sostienen la vida\u2014 no puede seguir siendo tratada como mercanc\u00eda. Si el conflicto por el suelo ha marcado la historia del capitalismo, tambi\u00e9n puede marcar el inicio de su transformaci\u00f3n. Tal vez el desaf\u00edo de nuestro tiempo consista en eso: en convertir la defensa de los comunes en proyecto pol\u00edtico, en pr\u00e1ctica cotidiana y en horizonte compartido; en hacer de cada grieta institucional, de cada comunidad organizada, no una excepci\u00f3n heroica, sino el anticipo tangible de otra forma de vivir juntas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ane Abarrategi es socia co-fundadora de Tipi Kooperatiba, donde se dedica al dise\u00f1o de procesos, pol\u00edticas y servicios para el \u00e1mbito p\u00fablico y comunitario. Su trayectoria profesional est\u00e1 ligada a proyectos de car\u00e1cter h\u00edbrido, situados en la intersecci\u00f3n entre distintas \u00e1reas de conocimiento como el dise\u00f1o, el urbanismo, las ciencias sociales, la antropolog\u00eda y las pr\u00e1cticas art\u00edsticas. <\/p>\n<p>En el marco del seminario que el Centro de Estudios AMA de Artium Museoa celebr\u00f3 en enero de 2026 bajo el t\u00edtulo \u00abFormas de habitar esta tierra otra\u00bb, invitamos a Ane a realizar una relator\u00eda en torno a las cuestiones tratadas durante el encuentro. El texto que sigue es fruto de ese proceso.<\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[332,337,333,335,336,338],"class_list":["post-2167","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-en-materia-de-palabras","tag-centro-de-estudios-ama","tag-comunidad","tag-marwa-arsanios","tag-relatoria-2","tag-territorio","tag-utopia"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.amaonline.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2167","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.amaonline.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.amaonline.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.amaonline.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.amaonline.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2167"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.amaonline.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2167\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2173,"href":"https:\/\/www.amaonline.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2167\/revisions\/2173"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.amaonline.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2167"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.amaonline.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2167"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.amaonline.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2167"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}